Videncia y Tarot ¿Cómo funcionan?
Parte I
DESMITIFICANDO LA VIDENCIA

Tradicionalmente la videncia o clarividencia ha sido descripta como una facultad paranormal que le da al individuo dotado de ella la capacidad "ver" más allá de sus ojos físicos, permitiéndole predecir el futuro, describir sucesos pasados, o acontecimientos presentes ocurridos en lugares distantes.

Para la mayoría la palabra vidente evoca al clásico y pintoresco personaje de la gitana con la bola de cristal.

Muchos ingenuamente creen que alguien con videncia tiene acceso a alguna pantalla -invisible para el resto de los mortales- proyectando todos aquellos eventos que quiera a voluntad, retrasándolos o adelantándolos a su antojo, y consiguiendo acceso a cualquier escena pasada o futura, pudiendo describirla con claridad.

Este tipo de creencia puede haber derivado en una imagen poco realista, trayendo como consecuencia miedos infundados, oportunismo y mucha confusión.

La videncia o percepción intuitiva como prefiero llamarla, no siempre tiene que ver con imágenes. Sensaciones térmicas, sonidos, olores y emociones también forman parte del repertorio. A veces en total ausencia de visiones. El vidente puede tener esas percepciones al tomar contacto con un lugar, objeto o persona. En ocasiones pueden llegar a través de un sueño. O simplemente pueden llegarle de improviso de una forma espontánea.

Algunos psíquicos pueden contactar con espíritus de personas fallecidas que les transmiten imágenes u otro tipo de información. Otros parecen más bien conectar a una fuente atemporal, invisible, donde todo evento o emoción queda registrado. Algo similar a lo que Carl Jung llamó Inconsciente Colectivo.

También es frecuente el uso de distintos métodos de adivinación para canalizar la videncia y realizar predicciones, siendo el Tarot una de muchas.

Lo cierto es que la mayoría de los sujetos que experimentan éste fenómeno, al principio lo hacen en forma de flashes desorganizados, incluyendo información a menudo fragmentada, dejándolo en la incómoda posición de no saber explicar lo que le sucede, ni tampoco interpretarlo. Es muy frecuente encontrarse con personas que rechazan o niegan este tipo de experiencias, no sólo por temor a verse ridiculizados o rechazados socialmente, sino porque sus habilidades les asustan.

Si bien puede ser una gran ventaja el poder de la precognición, también puede llegar a ser una tortura el vivir en varias realidades alternativas al mismo tiempo, e intentar darles sentido y significado. Además del temor natural que producen las percepciones que anticipan algo malo.

No es difícil entender que en esas circunstancias cualquiera sienta el peso de una responsabilidad que lo supera, y muy probablemente todo lo que quiera sea una vida "normal", sin visiones ni sensaciones "ajenas".

A eso se suma que la videncia o clarividencia, aún no ha sido probada científicamente y aunque hay muchísimos testimonios de su ocurrencia, todavía hay quienes niegan su existencia basándose en esa falta de pruebas científicas, calificando como "delirantes", a los que han experimentado o creen en dicho fenómeno.

Sin embargo, esas habilidades son inherentes a la condición humana. Todos las poseemos en mayor o menor medida desde que nuestro cerebro es centro generador de energía que emite y capta hondas magnéticas y un impresionante procesador de información que trabaja un 95% a nivel inconsciente.

Al igual que un receptor de radio o de televisión dependerá de la antena cuántas estaciones pueda retransmitir y con cuanta claridad sea capaz de sintonizarlas, la percepción intuitiva puede tomar distintas modalidades e intensidades.

Presentimientos q luego se materializan, sensación de "déjà vu", sueños premonitorios... todos en mayor o menor medida hemos tenido al menos alguna de esas experiencias... aunque lo mantengamos en secreto.

Y es que la percepción intuitiva es como la inteligencia. Otra habilidad que nos distingue y que está súper desarrollada en unos pocos individuos. Desafortunadamente, y también debido a nuestra naturaleza de temer y rechazar lo diferente, ambas habilidades han sido poco comprendidas y tanto genios como psíquicos han sido perseguidos y condenados a través de la historia.

De cualquier modo, con la evolución tecnológica y científica la percepción de las habilidades psíquicas está cambiando y llegará el día en que igualarán a la inteligencia como herramienta al servicio de la evolución humana.

Ahora volviendo a la percepción intuitiva, al ser una habilidad se puede desarrollar.

¿Cómo...? De la misma forma en que se desarrollan otras habilidades: con la práctica.

En primer lugar, todo aquel que quiera desarrollar sus habilidades psíquicas debe practicar algún tipo de meditación que le ayude enfocarse, y desconectar de todo lo que pueda "contaminar" sus percepciones intuitivas.

Necesita cultivarse, intelectual y espiritualmente para facilitar el acceso a la fuente de donde proviene toda esa información.

Debe protegerse tanto de energías negativas -que puedan provenir del exterior tanto como de su interior-, así como también de exigirse en demasía. Para ello es conveniente que utilice herramientas que le faciliten las lecturas.

El cerebro es un órgano vital, y como tal, hay que cuidarlo. Y también el resto del organismo, porque aunque la mente sea nuestra principal herramienta, no se encuentra aislada. Debemos aprender a vernos como un todo, como la maravillosa obra de arte que somos como seres vivientes, en la que todos esos complejos sistemas encajan y se integran a la perfección.

Precisamente esa maravillosa complejidad hace que el equilibrio sea algo frágil y difícil de alcanzar para nosotros. Pero al mismo tiempo, en la búsqueda del equilibrio radica el principal estímulo para continuar perfeccionándonos, individualmente y como especie.

Profundizaremos sobre estos temas en publicaciones posteriores.

En el próximo artículo hablaremos del Tarot como herramienta para canalizar y desarrollar la percepción intuitiva.

ALEJANDRA

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