El inevitable balance de fin de año


Los seres humanos nos movemos a partir de ciclos. Por eso la mejor manera de llevar a cabo ese balance quizá sea a partir de la idea de un nuevo comienzo y no de un final inevitable.

Si por alguna razón crees que tu balance del año 2015 es más negativo que positivo, piensa que ha llegado el momento de despedirse, deshacerse de lo que no aporta beneficio en tu vida y recoger lo aprendido para encarar con ilusión el 2016. Un nuevo año ante ti, una hoja en blanco para llenar con algo más positivo que lo que dejas atrás. Todo un año de nuevas posibilidades.

Es primordial visualizar lo que se quiere para el próximo ciclo, trazarse planes, para que nuestros deseos no se queden en sueños, e ir dando pasos hacia nuestros objetivos. No tienen que ser grandes movimientos, ni esfuerzos titánicos, pasitos de bebé y pequeños cambios constantes te pueden llevar tan lejos como estés dispuesto a ir.

Por eso es importante afianzar los logros, continuar con el trabajo que se viene realizando. Además de objetivos a largo plazo también proponerte metas a corto plazo y esforzarse por alcanzarlas, porque ellas te motivarán en el camino hacia los más lejanos sueños.

Es sabido que poco construiremos sin esfuerzo, sin entrega, sin valor y sin pasión. Pero ¿qué sería la vida sin todo ello?

Dicen que no hay años malos, "sino años de fuerte aprendizaje y otros como un recreo...."

Muchas veces parece que todas las calamidades le tocan siempre a uno. Y es normal, todos tenemos esa primera reacción ante las dificultades, lo importante es que hagas de tu segunda reacción el darle la vuelta al suceso y apuntar a cómo puedes tú solucionar ese conflicto. Porque es en el proceso de superar los obstáculos que vamos aprendiendo, poniéndonos en una posición, a veces incómoda, pero que nos permite ver las cosas desde otra perspectiva, lo que no sería posible de no encontrarnos en esa situación particular.

Piensa también que quedarse sentado mirando al obstáculo no es una solución y que si está en tu camino es porque tú tienes la capacidad de sortearlo.

La diferencia entre ser feliz o no, no radica ni en la cantidad, ni dificultad de los problemas que tengamos.Absolutamente todos tenemos problemas. La vida en sí consiste en resolver problemas. Es la actitud con la cual nos enfrentamos a los desafíos que nos toca vivir, lo que hace esa diferencia. A lo largo de tu vida conocerás otras realidades, lugares, personas que transitarán o se cruzarán en tu vida para iluminarte, de una forma u otra.  Y de todo se aprende. Al ir reconociendo y aceptándote a ti mismo y a los demás, podrás crecer en todo sentido, lograr un equilibrio que es indispensable para tu bienestar tanto físico, emocional, intelectual como espiritual.

Por eso mientras haya vida, hay esperanza, a todos los seres humanos se nos brindan oportunidades a lo largo de nuestra existencia. Depende de cada uno que seamos capaces de verlas, aprovecharlas y aprender de ellas.

Las personas tenemos muchos momentos de reflexión, que no siempre coinciden con el balance de fin de año. En esta ocasión, finalizando este difícil 2015, que tu momento de reflexión se transforme en una agradable pausa para disfrutar con los tuyos de aquello bueno que tengas y valorar lo positivo que hay en tu existencia, agradécete a ti mismo el haber llegado hasta aquí, agradece a la gente que te rodea y que en definitiva está contigo, agradécele a Dios, al Universo o aquello superior en lo que creas, la oportunidad de continuar adelante y dejar atrás cualquier cosa que no sirve a tu evolución. E incluso siéntete agradecido por los escollos que se han presentado en tu camino, porque  ellos te han fortalecido.

Solo me resta a mí agradecerte y despedirme hasta nuestra próxima publicación.

Felices Fiestas, y que se cumplan todos sus deseos de paz, amor y prosperidad.

Tu coach personal

Alfredo Marchese