La lista de buenos propósitos de Año Nuevo


¡Bienvenido sea el 2016! Seguramente a estas alturas ya habrás hecho una lista de buenos propósitos. Aunque no hayas escrito dicha lista, no habrás podido evitar al menos hacer un recuento mental de todo lo que quieres conseguir o aquello que quieres que cambie en tu futuro próximo.

Ya sea que lo hagas todos los años, o es la primera vez que te lo planteas, comienza un nuevo año y te propones con muchas esperanzas bajar esos kilitos, dejar de fumar, mejorar tu aspecto, encontrar el amor de tu vida, el cliente que haga despegar tu empresa, un mejor empleo, terminar tus estudios... y la lista sigue y sigue.

Y para cuando te detengas, verás todas esas interminables metas peleándose entre sí, gritando y compitiendo por tu atención, urgiéndote a "hacer algo", reprochándote aquellas que no hayas logrado en el pasado. Porque vivimos en un mundo lleno de "necesidades " y eso nos desespera. Todo lo que deseamos se transforma en una necesidad imperiosa que tenemos que satisfacer de inmediato, ya, ahora mismo.  "No puedes perder ésta oportunidad, no puedes dejarlo para después". Ese es el mensaje con el cual estamos siendo bombardeados constantemente y cuesta bastante trabajo resistirse a salir corriendo como pollo sin cabeza. Pero si cedemos a esa urgencia lo más probable es que nuestra hermosa lista de buenos propósitos de año nuevo descarrile antes de que llegue el mes de febrero.

Por eso necesitamos primero reflexionar, y si eres de los que se te hace difícil completar los objetivos que te propones, aquí van unos buenos consejos para que ésta vez y de aquí en adelante, tu lista de buenos propósitos sea todo un éxito.

Básicamente hay dos errores muy comunes que debes evitar:

Elaborar una lista demasiado larga apuntando a objetivos muy ambiciosos o vagos; y en segundo lugar -pero no menos importante- no contar con un buen plan de acción.

Si te propones hacer muchas cosas a la vez lo más factible es que te canses incluso antes de empezar. Acometer demasiados desafíos al mismo tiempo significa diversificar la energía y eso no sólo resulta agotador sino que perderás rápidamente el impulso inicial, abandonando una por una todas tus metas, quedándote en el punto de salida.

Por eso lo mejor es establecer una lista breve, no más de tres propósitos. Y si te encuentras con que alguno de tus objetivos es muy ambicioso o algo complejo te conviene dividirlo en etapas y pequeñas metas progresivas.

Es importante así mismo asegurarte que esos objetivos sean realizables ¿están dentro de tus posibilidades? ¿Hay alternativas que te faciliten el conseguirlo?

También conviene replantearse aquellos propósitos que aunque sean muy loables y saludables, no sólo son ambiguos, sino que hay ocasiones en que el propósito mismo parte de lo que "debería hacerse", más que de un verdadero  interés en cambiar. He visto muchos propósitos como "cuidar mi salud" o "ser mejor persona", demasiado imprecisos  o que suenan a imposiciones a hacer lo correcto. Esos son también los primeros en evaporarse. Me recuerdan a aquellos que se proponen sacar a la lotería cada año. Por muy motivados que estén los resultados dependerán del azar. Y lo mismo ocurrirá con las metas que se quiera lograr,  si no se establecen planes específicos.

Toda la idea detrás de la lista de buenos propósitos en ésta época, es que psicológicamente nos encontramos  mejor preparados para afrontar el reto. El año que se inicia simboliza una página en blanco, una nueva oportunidad. Y es bueno aprovechar esa energía para iniciar cosas que normalmente vamos posponiendo.

Sin embargo, aunque tu propósito sea muy saludable y honorable, difícilmente lograrás llegar a tu objetivo con sólo ese impulso inicial, por lo que además necesitarás de una real y personal motivación y también alguna estrategia lo suficientemente flexible como para sortear obstáculos y posibles dilaciones.

Celebra tus pequeños logros, compártelos con familiares y amigos y gente que te apoya. Y cuando no consigas alcanzar la meta, analiza los fallos para mejorar tus métodos, y continúa adelante.

A veces cuando miras a la cima de un cerro desde abajo te parece una montaña inalcanzable, en cambio si lo miras preguntándote "¿hasta dónde seré capaz de llegar?" Y con esa idea te pones en marcha, tanteando el terreno, subiendo poco a poco... es muy probable que te sorprendas a ti mismo encontrándote  en la cima más pronto de lo que jamás soñaste.

Alcanzar aquello que nos proponemos es todo un arte que requiere entrenamiento y en ocasiones diferir gratificaciones nos enseñará que para conseguir el éxito hay que saber esperar y trabajar en ello.

Para recoger los frutos primero hay que preparar el terreno, plantar la semilla y regar la planta cada día manteniéndola libre de malas hierbas y plagas, para que pueda crecer y eventualmente recompensarnos con sus frutos. Y eso aplica a todo lo que queramos lograr en esta vida, pero con frecuencia nos queremos saltar más de una fase,-cuando no todas- y no funciona de esa manera.

Por muy reiterativo que suene paciencia y perseverancia son las claves también en lo relativo a los buenos propósitos de año nuevo. Aún estás a tiempo de ajustar los tuyos y conseguir que sea todo un éxito.

Tu coach personal

Alfredo Marchese