¿Por qué tengo mala suerte en el amor?

Esta es una de las consultas más frecuentes al tarot, al punto de que no son pocos los que creen estar condenados por destino a la soledad o que pesa sobre ellos alguna maldición. A pesar de que hoy en día es mucho más fácil conocer gente, potenciando nuestras posibilidades de encontrar pareja, esto se ha vuelto casi tan difícil como hallar una aguja en un pajar. La verdad es que el trasfondo de esta triste realidad en nuestros tiempos poco tiene que ver con la suerte y el destino. El amor también es cuestión de estrategias, ensayo y error, y sobre todo, aprendizaje.

¿Eres tú una de esas personas que se repite constantemente que no tienes suerte en el amor?

Es importante en éste punto analizar que es exactamente lo que te hace sentir una persona desafortunada en cuestiones sentimentales:

¿Es un amor no correspondido? ¿Es el fracaso de una o varias relaciones sentimentales? ¿Es que no encuentras a la persona "ideal"?

Vamos a empezar por el principio y analizaremos primero el grupo de los que tienen dificultades para conseguir pareja. Y aquí me refiero a los que, independientemente de su edad, no han conseguido concretar una relación importante.

¿Piensas que quien te atrae jamás te corresponde?

O luego de primeros encuentros mágicos, ¿crees que pierden interés en ti?

Quizá tus estrategias se limiten a esperar que algo suceda, o que sea quien te gusta el que dé el primer paso. Tal vez tomaste la iniciativa y piensas que tú ya has hecho suficiente y ahora es su turno, como si fuera un torneo de ping pong. El juego de la conquista es algo un poquito más complejo. Pero básicamente, como en cualquier estrategia que te propongas, si siempre haces lo mismo, los resultados no cambiarán.

¿Has hecho todo lo que está a tu alcance para conquistar al objeto de tu pasión?  Puede que hayas tomado una actitud de "diva" o quizá te desanimes demasiado pronto enviando un mensaje de que eres tú quien no se interesa, sin dar oportunidad a que algo florezca. El destino nos hace coincidir, pero la decisión última de recorrer el camino de la vida con otra persona la toma cada uno de nosotros, para bien o para mal. 

¿Estás buscando el amor en el lugar equivocado? Lo que me recuerda un poco al chiste del borracho que perdió una moneda en una esquina oscura y se fue a buscarla en otra donde hubiera luz. Lamento decepcionarte pero si vas cada sábado a la misma discoteca de tu barrio o viernes tras viernes recorres los pubs de moda, eso no aumenta tus posibilidades de encontrar el amor. Pocas parejas estables se conocen en una discoteca, ¡que las hay, por supuesto! A lo que me refiero es que no vayas exclusivamente a estos lugares con esa expectativa. Aunque puedes conocer al amor de tu vida en cualquier sitio y en cualquier momento; si vas a buscarlo tú, más vale que sea allí donde se reúnan personas con gustos e inclinaciones similares a las tuyas.

¿Te agobia tanto la soledad que intentas forzar cada cita y transformarla en una relación? ¡Deja fluir, por el amor de Dios! Intenta primero conocer a la otra persona, tómate tu tiempo en darte a conocer tú y disfruta el proceso. Hay pocas cosas tan lindas como esa magia del principio en un romance y es posible repetirla, aun cuando hayan pasado mucho, mucho tiempo juntos en pareja, si te has tomado el tiempo de disfrutarla la primera vez.

Luego también tenemos quienes siempre están buscando al Amor de su Vida con mayúsculas, y le adjudican múltiples atributos. Y después se decepcionan facilmente, porque pretenden que el otro se ajuste y actúe de acuerdo al ideal que tienen en su cabeza. No existe nadie perfecto. Mi consejo para ti es que en lugar de preocuparte tanto por encontrar la pareja ideal, te conviertas tú en una potencial pareja ideal. Seguro que de este modo atraerás a la persona correcta.

¿No has pensado que la causa de tu mala suerte puede provenir de empeñarte demasiado en un amor imposible precisamente porque es imposible? En general es muy fácil caer en la trampa de una idea romántica e idealista del amor. El sufrir por amor es otra manera de tenerlo en nuestra vida. Esta actitud previene el desgaste de la cotidianeidad, permitiéndonos seguir creyendo en el amor eterno, infinito, ya que cada vez que nos enamoramos deseamos que sea para "siempre" y que el objeto de nuestros suspiros sea el "correcto". Esto se explica porque todo lo que aprendemos sobre el amor en un principio, es de una forma romántica e idealista, y cuando no se ha vivido  el compromiso de una verdadera relación es difícil verla como es en realidad: algo que se construye con voluntad y trabajo. El amor es un sentimiento espontáneo, una relación de pareja en cambio, se forja con voluntad, comprensión, madurez, buena comunicación y mucho trabajo conjunto.

En el desempeño de mi trabajo he conocido muchos casos en los que el desafortunado en el amor en realidad está enamorado del amor. Un espíritu sensible y soñador que añora tener a alguien a quien amar, compartir todas esas cosas lindas que ha visto en películas o que cree que todos a su alrededor tienen, excepto él mismo. El romántico incurable se manifiesta de distintas formas y es el más propenso a las desilusiones. Por ejemplo, están aquellos que se empeñan en encontrar al amor de su vida intentando convertir una rana en princesa. Una rana es una rana, la quieres rana o la dejas pero... ¡nunca vas a convertirla en princesa! En ésta categoría también encontramos a todos aquellos que están convencidos de que pueden cambiar a otra persona:

-"Ya cambiará cuando esté conmigo!"

- "Cuando nos casemos va a ser distinto."

-"Seguro que cuando tengamos un hijo...."

Uy, uy, uy, cuando escucho esas cosas realmente se me pone la piel de gallina, porque veo como alguien va corriendo directo a lanzarse a un precipicio, y no necesito mirar los arcanos para saber que va a estrellarse estrepitosamente. Es cierto que el amor hace milagros cuando es verdadero, pero si quieres cambiar a alguien para que sea tu amor verdadero.... Bueno... ¿no es eso ya una contradicción en sí?

Y por último el caso más triste de todos. El de aquellos con baja autoestima. El que cree que no merece ser querido, porque no es lo suficientemente atractivo, inteligente, exitoso o bueno como para que alguien lo ame. Si te identificas con éste grupo de personas, tú sí que tienes mala suerte, careces de lo más básico para conseguir pareja. Sin embargo, te tengo grandes y buenas noticias: definitivamente tu suerte en el amor puede cambiar de la noche a la mañana. Porque lo único que necesitas es un cambio de actitud. El aspecto se mejora, el éxito se consigue, la inteligencia no importa; pero si tú mismo no te quieres difícilmente dejarás que otro lo haga. Encuentra la forma de conectar con el aprecio a ti mismo y verás cómo también cambia tu suerte en el amor.

¿Continúas pensando que tienes mala suerte en el amor?

Lee mi próximo artículo.

ALEJANDRA

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