¿Qué son las creencias limitantes?


En varios de mis artículos menciono las creencias limitantes y muchos se preguntarán a que me refiero con eso.

Para empezar una creencia es una idea o percepción de la realidad, que no cuestionamos y de la cual estamos convencidos acerca de su validez, tenga fundamento científico o no, se corresponda con la realidad o no.

Entre este tipo de ideas encontramos aquellas que son positivas o potenciadoras, ya que nos impulsan hacia el crecimiento y a alcanzar nuestras metas. Pero desafortunadamente es más común que tengamos muy arraigadas las que no son precisamente positivas, aquellas que nos limitan y bloquean nuestro crecimiento, las que constantemente sabotean nuestros esfuerzos por progresar y de las cuales es muy difícil deshacerse, dado que ni siquiera somos conscientes de su existencia.

La cuestión es que ellas permanecen en el subconsciente y por lo tanto no nos damos cuenta porqué decimos ciertas cosas y actuamos de una forma que sabotea nuestros buenos propósitos.

Pero...¿cómo se originan esas ideas o creencias..?

Las creencias no son algo que se adquiera por herencia como el color del cabello o el de los ojos. Toda idea o conocimiento son de tipo adquirido y se originan a partir de la interacción con nuestro entorno, familiar, social, geográfico. Desde el momento de nuestro nacimiento hasta una edad de aproximadamente te 7 años, paralelamente con nuestro desarrollo biológico, el cerebro absorbe datos del entorno como una verdadera esponja, para crear una base de conocimientos que nos permita operar eficientemente con ese entorno. En ese contexto, todo lo que recibimos de nuestros mayores, lo integramos como un dato verdadero, porque no tenemos con qué contrastar, ni tampoco hemos desarrollado capacidad de discernimiento.

De ese modo si le dices a un niño que no sirve para esto o aquello, se lo creerá y su mente elaborará un mapa mental que se activará automáticamente bloqueando el camino de acceso a esa área sujeta a experiencias de fracaso. A nivel consciente olvidará la experiencia que generó esa creencia, y como adulto sólo sabe que no es bueno para eso porque cree que no puede superar esa limitación, aunque ella no tenga fundamento lógico alguno.

Y es que aunque olvide a nivel consciente, la experiencia se ha grabado en su subconsciente y quedará registrada, de una forma similar como queda grabado el número de una llamada entrante en el teléfono móvil. Lo bueno es que podemos cambiar esa información, también del mismo modo en que podemos sustituir un número en el teléfono móvil, sin importar cuánto tiempo ha estado ahí. Es solo cuestión de saber cuál es el número que quieres cambiar y en el caso de la mente, la creencia específica.

Las creencias son parte de nuestro sistema operativo, nuestro sistema de creencias constituye un conjunto de normas bajo las cuales vivimos en nuestro entorno, y cuya función es mantenernos a salvo. Y dentro de ese presupuesto no está incluido el éxito, la parte no consciente de nuestra mente trabaja para que sigamos con vida, sus funciones apuntan a preservar la supervivencia, no la prosperidad. Es por eso que en nuestra compleja realidad, nuestra propia mente se encarga de impedir que prosperemos cuando recibe el mensaje de que entramos en un terreno peligroso para nuestra integridad personal.

Y de esa forma creencias que ignoramos que poseemos, se transforman en una profecía auto cumplida. Te lo voy a ilustrar con un ejemplo nada original, pero que me ha ayudado a comprender el proceso.

Suponte que eres nuevo en un empleo y tienes un jefe abusivo, que siempre te está regañando, porque según él, produces poco y tu trabajo es de mala calidad. Al principio te cuestionas tus aptitudes, piensas que tiene razón, te esfuerzas por mejorar. Pero no pasará mucho sin que mires a tu alrededor, y comiences a comparar y compruebes que en realidad tu trabajo es igual o mejor que el de tus compañeros. Entonces entra un nuevo empleado convirtiéndose en el blanco del acoso de tu jefe, y tú te das cuenta de que tu superior tiene por costumbre proceder así como estrategia para obligar a sus subordinados a rendir más.

¿Cómo te hubiera afectado la experiencia si te hubieras quedado con la primera impresión???

Lo más probable es que tu autoestima hubiera descendido brutalmente y te creyeras que eres lento, torpe y poco inteligente, y completamente incapaz, comenzando a fallar incluso en tareas elementales. Es así como se instala una creencia limitadora en tu subconsciente.

Afortunadamente, como adulto eliges qué creer. Sin embargo si trasladas ese mismo ejemplo a un niño de 5 años que es regañado por su padre, madre o maestro, porque su trabajo es "malo", "deficiente" o "desprolijo" crecerá para ser un adulto, que sin saber por qué, fracasa constantemente en el aspecto laboral. Y lo triste es que sus experiencias parecerán confirmar su supuesta "incapacidad", por mucho que se esfuerce en progresar. Quizá a nivel consciente piense que en realidad es una persona inteligente y capaz, pero.... Siempre pasa "algo" que termina por alejarlo del éxito profesional que quiere alcanzar.

Lamentablemente, el sistema educativo actual y la sociedad no fomentan precisamente los talentos de las personas. Por eso es aún más importante que individualmente establezcamos cambios para prosperar o conseguir nuestros objetivos. Para ello el primer paso es tomar conciencia de qué es en realidad lo que nos limita. Y luego, una vez identificada nuestra creencia limitante, sustituirla por otra potenciadora estimulante o positiva. Y repetirla con mucha frecuencia para que se instale en tu subconsciente.

Verás, las creencias nacen, se desarrollan, cambian y es conveniente tomar control consciente de ese proceso para asegurar nuestro bienestar y la consecución de nuestros objetivos.

Tu coach personal

Alfredo Marchese.