Reflexiones para cerrar el 2015


Otro año que finaliza.

Un año difícil, sin duda, pero si has sobrevivido, ya tienes ahí motivo suficiente para celebrar.

Vive y disfruta lo que tengas, porque esos instantes jamás volverán a repetirse.

Muchas veces vivimos como si fuéramos eternos y nada fuera a cambiar, y en la práctica, es todo lo contrario. Las situaciones cambian constantemente y tendremos que adaptarnos. Tomando conciencia de que podría ser la última vez que estés junto a tus seres queridos y en esas condiciones, es un buen camino para lograrlo.

Cualquier celebración o reunión para festejar lo que sea, no puede ser un calvario. Tendremos que dejar a un lado nuestras diferencias, orgullo y aceptar a los demás como son, procediendo así verás que las otras personas a tu alrededor también cambian de actitud.

Muchas familias tendrán miembros nuevos y otros no estarán. Algunos se encontrarán lejos por razones de estudio o trabajo. Quizá seas tú quien se encuentras solo, y te des cuenta de que aquellas cosas que te irritaban de tu gente tal vez se debían simplemente al hecho de que no comprenden tu estilo de vida o filosofía; y ellos a su vez mirarán hacia tu lugar en la mesa vacío y el pecho se les comprimirá. Es en momentos como esos que nos damos cuenta de que es más lo que nos une que lo que nos separa.

Lo que te propongo para cerrar el capítulo 2015 es una especie de tregua, contigo mismo, también con los demás. Recargarte de energía y entusiasmo para encarar el nuevo año, armado de lo que aprendiste, dejando atrás angustias y pesares, y encarando lo que te quede por resolver como un desafío que vas a ganar, sí o sí, en el nuevo año que se inicia.

Para mirar hacia el futuro con esperanza, es imperativo deshacerse del lastre que las emociones y pensamientos negativos han dejado en nuestras almas. Es imprescindible hacer las paces, con nosotros mismos, con los demás, y también con el mundo, para aligerar nuestro espíritu y acometer ese nuevo comienzo como un renacimiento: el surgimiento de una versión mejorada de nosotros mismos.

Darnos la oportunidad, aunque sea sólo por un instante, de mirar a los demás como si vieras a un espejo, aceptar que somos todos iguales en nuestras diferencias.

Eso es y eso somos, aquí reunidos, con lo que hay. De nada sirve lamentarse de lo que no tiene solución. O dejarse invadir por la nostalgia de las fiestas de antaño o lo que haya pasado tiempo atrás. Y que la ausencia de aquellos que ya no están entre nosotros, sirva para celebrar todo lo bueno que aportaron a nuestras vidas y como recordatorio de poner de nuestra parte lo mejor para disfrutar del momento actual, del "aquí y ahora",  en lugar de entristecernos.

Hagamos de este momento algo especial que guardar en nuestra memoria, porque es así cómo recordaremos a nuestros familiares y amigos, y así seremos recordados.

Estas fiestas 2015 que sean inolvidables, no porque tiraste la casa por la ventana o te endeudaste por una década, sino porque compartiste de corazón, sin esperar nada a cambio, y los demás lo aceptaron por que viene de ti, sin importar si invertiste mucho o poco dinero, sino apreciando tu compañía y la voluntad de compartir.

Sin juzgar, porque nadie sabe toda la historia acerca de los demás, y tal vez nunca la sepas. Y es ahí, cuando sabes que nadie te juzga y te aceptan como eres, que estás en condiciones de disfrutar de una fiesta, siendo tú mismo, sintiéndote a gusto, sin dar mayor trascendencia, al local, al menú o a las bebidas.

Lo mejor es sin duda celebrar en compañía, pero si este año trabajas o por circunstancias te tocó pasarlo solo, no te desanimes, brinda con quien esté cerca, conéctate con los que estén lejos por Skype, mira tu película favorita, lee aquel libro que dejaste por la mitad... permítete algún pequeño lujo que siempre postergas, así sea tan sólo un bombón de chocolate, tu bebida favorita o un tratamiento de spa en casa.

Lo que tengas para celebrar, vívelo, porque ese momento va a ser único e irrepetible. Agradece, porque tuviste la oportunidad de ver y compartir con tus familiares y amigos otra vez, o de hacer del final del difícil 2015 un recuerdo inolvidable.

¡Feliz Año nuevo para todos y reciban nuestros más sinceros deseos de amor, paz y prosperidad para el 2016!

Alejandra y Alfredo Marchese

Coaches de vida.